Esa mirada que me llena,
que entre lagrimas me consume,
esa mirada que me desalienta,
que al mismo tiempo me destruye.
Beber de tu sangre,
no se justamente que es lo que pretendo,
podría beberla, morir,
terminar con este suplicio,
podría así mismo volver a la vida,
para saciar mis inmensas ganas de amarte,
de amarte aunque sean solo unos pocos segundos,
un instante,
sin darle importancia al hecho de que al hacerlo,
yo muero un poco más, de sobremanera.
Me haces notar cada uno de mis errores,
sin embargo, no me das la fuerza para dejar de cometerlos.
Ese miedo que respiro,
que se impregna en el viento,
me roza la cara,
que noche a noche me estremece,
la desesperación al saberte,
la ansiedad al no poseerte
derrumbando todo lo que conozco como real,
sabiendo que no me perteneces,
sabiendo que yo a ti te pertenezco.
Esa mirada, ese cabello,
la fuerza con la que me atraes,
el coraje con el que me alejas,
y yo de nuevo aquí tan vulnerable.
Mis deseos, mis secretos,
se funden en ti tan solo al mirarte,
reflejo de mi mirada, tu furia
mi afán de conocer cada vez mas el mundo,
tu mundo,
lo desconocido.
Tu grandeza, tu majestuosidad,
esa perfección difumada en cada parte de tu ser,
diluida en cada gota de tu sangre,
mi veneno, mi salvación
tan irreal,
lo inferior que yo me reflejo...
TAN SOLO EN TUS OJOS
No hay comentarios:
Publicar un comentario